
Y en aquel rincón desnudo yacía el cuerpo, vacío, todavía con olor a nuevo. Tan solo la luz del medio día le abrigaba. Sin saber como había llegado hasta allí se incorporo, se sintió tan inerte que le dio miedo. Corrió y se miro a los ojos en el espejo, no decían nada. Muchas respuestas se atrancaban en su salida, se mezclaban. El cocktail molotov de la noche pasada. La música todavía retumbaba en aquella habitación en silencio. Bebió agua sin todavía poder sentir nada. ¿Quien era aquella persona frente al espejo?
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